Clausura del Año de la fe

La Merced de Antigua, Parroquia de San Sebastián, se apresta con toda la Iglesia a celebrar con intensidad la Clausura del Año de la Fe.

Año de la fe: Felicidades

Año de la fe: Felicidades

Esta iniciativa sigue la venerable tradición de los años de salvación o jubileo que recuerdan el Año de Gracia del Señor que Jesús inaugura con su ministerio:

16 Jesús fue a Nazaret, el pueblo donde se había criado. El sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se puso de pie para leer las Escrituras. 17 Le dieron a leer el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el lugar donde estaba escrito [Is 61,1-2]:

18 «El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha consagrado
para llevar la buena noticia a los pobres;
me ha enviado a anunciar libertad a los presos
y dar vista a los ciegos;
a poner en libertad a los oprimidos;
19 a anunciar el año favorable del Señor
20 Luego Jesús cerró el libro, lo dio al ayudante de la sinagoga y se sentó. Todos los que estaban allí tenían la vista fija en él. 21 Él comenzó a hablar, diciendo:

—Hoy mismo se ha cumplido la Escritura que ustedes acaban de oír.

(Lc 4, 16-21; Versión ecuménica DHH, tomada de Bible Gateway )

Este tiempo de salvación (Kairós en griego) es una oportunidad singular que Dios va despertando en la historia personal de cada ser humano. Todos lo hemos experimentado muchas veces en nuestra vida, especialmente en momentos en que nos sentíamos cansados o desesperados y Dios nos mostró inesperadamente su cercanía y su poder de salvación.

Pero esta experiencia de entrar en tiempos consagrados, tiempos  especialmente oportunos para la renovación y salvación también afecta a los pueblos y comunidades. En algunos ambientes lo llaman avivamientos, en otros oportunidades históricas, en ambientes científicos “cambios de época”. Nosotros los llamamos tiempos de salvación, y los Jubileos y años santos nos lo recuerdan.

Iubilaeum ad 2000 - Jubileo Año 2000

Iubilaeum ad 2000 – Jubileo Año 2000

El papa Beato Juan Pablo II el Grande convocó un año santo mariano (7 de junio de 1987 – 15 de agosto de 1988) que muchos recordamos, y es más reciente la gran experiencia del último Jubileo o Año santo de la Redención convocado para el año 2000 por Juan Pablo II y que volveremos a vivir el 2025. El mismo Juan Pablo II, en su Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente programó los años temáticos dedicados a Jesucristo (1997), al Espíritu Santo (1998) y al Padre (1999), que nos prepararon para vivir con frutos de renovación el Año Santo 2000.

El éxito de este planteamiento, a medio camino entre la exhortación de fe y las modernas técnicas de planificación estratégica, nos ha llevado a valorar extraordinariamente estas iniciativas que unifican los Planes pastorales de las diócesis y los continentes. Es por eso que, tras el impulso a la Misión Continental que surgió de Aparecida (aquí se puede descargar el Documento Compoleto) y el Año Paulino (2008-2009), hemos valorado  extraordinariamente el Año de la Fe.

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El logotipo del Año de la Fe nos ha recordado que viajamos por mares agitados en la nave de la Iglesia:

Explicación del Logo del Año de la Fe

Explicación del Logo del Año de la Fe

Durante este año hemos tenido numerosas experiencias. Nos hemos formado, hemos reflexionado sobre la dinámica y el compromiso de vivir la fe que hemos recibido de Dios, sobre el profundo compromiso de testimonio misionero que tenemos los católicos, y hemos tenido la sorpresa del nuevo Papa Francisco, que nos impulsa a vivir con autenticidad el seguimiento de Cristo:

“Para que nuestro testimonio sea creíble, -ha continuado- debemos buscar siempre “la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre, con un estilo de vida sobrio como la imagen de Cristo, que se despojó de todo para enriquecerse con su pobreza, con incansable celo y caridad fraterna y paterna” (Encuentro con los Patriarcas de las Iglesias Orientales, 21 de nov. 2013)

Este año de la fe llega a su culminación. Este Domingo 24 de noviembre, día de Jesucristo, Rey del Universo, confesaremos la fe con especial solemnidad. Recordaremos lo que hemos vivido y nos comprometeremos a mantener el impulso de la fe en la vida ordinaria. Nos uniremos a otras muchas iniciativas de celebración, como la que hemos tenido en nuestra diócesis o la que tendremos el Domingo 1 de diciembre, a las 12h, en el Atrio de la Iglesia de San José Catedral de Antigua (donde nuestra parroquia participará con entusiasmo y fe).

Que podamos vivir esta renovada fe en Jesucristo, en quien ponemos toda nuestra confianza, que nos da la seguridad de esperar con certeza la salvación de un Dios que nos ama, y que nos compromete en el Mandamiento del Amor que nos ha entregado como tarea y herencia eterna. A él el poder, el honor y la gloria por todas las generaciones y todos los tiempos, Amén.

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Una respuesta en “Clausura del Año de la fe”

  1. […] especial en la Iglesia Católica. Ha sido el año de la fe, lleno de fuerza y de vida, promotor de muchas iniciativas en muchos rincones del mundo, y esperamos estar renovados y vigorizados.  Hemos contemplado con asombro y con cariño cómo un […]

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